Aquel episodio oscuro de Michael Pelps parece quedar en el olvido, después de la sanción que le otorgo el comité olímpico internacional en el 2009, y después de haber decepcionado a miles de niños que lo tomaban como un ejemplo deportivo a seguir, el día de ayer reivindica su lugar en la historia consiguiendo ser el máximo deportista condecorado de los Juegos Olímpicos de la era moderna.
